Por Redacción
Ciudad de Mexico, 19 de marzo de 2026.- La inteligencia artificial muestra su doble cara: mientras un estudio publicado en PLOS One revela que más de la mitad de los adolescentes en Estados Unidos ha creado o recibido deepfakes sexualizados, en el ámbito cinematográfico se utiliza esta tecnología para “revivir” al actor Val Kilmer, fallecido en abril de 2025. La creciente accesibilidad de herramientas de IA ha generado una crisis de consentimiento digital que impulsa iniciativas legislativas en México para actualizar la Ley Olimpia.
La investigación dirigida por Chad Steel de la Universidad George Mason, basada en una muestra de 557 personas, encontró que el 55.3% de los adolescentes encuestados había creado imágenes sexualizadas con IA, mientras que el 54.4% las había recibido. Más preocupante aún, el 36.3% reportó haber sido víctima de creación no consentida de este contenido y el 33.2% vio sus imágenes compartidas sin permiso.
Frente a esta problemática, la activista Olimpia Coral Melo alertó que en México aproximadamente el 70% de las denuncias por violencia digital no concluyen en sentencia, lo que ha motivado propuestas legislativas. El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba del PAN impulsa una iniciativa en Baja California para incluir específicamente los deepfakes como forma de violencia digital.
Paralelamente, la industria del entretenimiento explora aplicaciones póstumas de la IA. La revista Variety reportó que el director Coerte Voorhees utilizará tecnología de inteligencia artificial para recrear digitalmente a Val Kilmer en la película “As Deep as the Grave”, con el consentimiento de la familia del actor fallecido el 1 de abril de 2025.
Este caso establece un precedente ético sobre el uso de representaciones digitales de personas fallecidas, contrastando con la falta de consentimiento que caracteriza a los deepfakes sexuales entre adolescentes. La tecnología idéntica que permite resucitar actores para el cine es la misma que facilita la creación de contenido íntimo no consensuado.
En México, además de la iniciativa en Baja California, se discuten propuestas a nivel federal para regular el uso de IA en sectores sensibles como la salud, donde la precisión y el consentimiento son cruciales. La brecha entre el avance tecnológico y la regulación legal se amplía rápidamente, dejando vulnerables especialmente a los jóvenes.
El estudio de PLOS One subraya la urgencia de educación digital y marcos legales actualizados, ya que la facilidad para crear deepfakes con aplicaciones accesibles ha normalizado esta práctica entre adolescentes. Mientras tanto, el caso de Val Kilmer demuestra que la IA también puede usarse de manera ética cuando existe consentimiento explícito, aunque plantea preguntas sobre los límites de la representación póstuma.