Teherán, 27 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión del ultimátum dirigido a Irán hasta el próximo 6 de abril a las 20:00 horas de Washington, amenazando con atacar la infraestructura energética del país si no se levanta el bloqueo en el estrecho de Ormuz. La decisión se produce en medio de una escalada bélica que ha mantenido cerrada esta vía marítima crítica, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, generando tensiones diplomáticas y afectando los mercados energéticos globales.
Desde la Casa Blanca, Trump afirmó que las negociaciones progresan y declaró que Irán está “suplicando llegar a un acuerdo”, asegurando que la extensión del plazo fue solicitada por el gobierno iraní. Sin embargo, existe una contradicción evidente con la postura oficial de Teherán, donde un alto cargo alineado con la dirección del régimen rechazó el plan de paz estadounidense y sostuvo que la guerra finalizará únicamente cuando Irán lo decida, negando implícitamente las condiciones impuestas por Washington.
La crisis ha provocado respuestas inmediatas en el ámbito económico internacional. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó la liberación de reservas estratégicas de petróleo por valor de 540.000 millones de yenes (aproximadamente 2.900 millones de euros) para mitigar el impacto del bloqueo. Esta medida busca estabilizar el suministro ante la incertidumbre que rodea al conflicto, mientras se evalúan posibles liberaciones coordinadas adicionales con otros miembros de la Agencia Internacional de la Energía.
En el plano diplomático, ministros de Exteriores de potencias como Rusia y China han emitido declaraciones oficiales. Sergey Lavrov, titular de la cartera rusa, y Wang Yi, su homólogo chino, han participado en las discusiones sobre la coyuntura, aunque las posturas varían respecto al apoyo directo o las vías para desescalar la violencia. Paralelamente, analistas como Agustín H. Berea, catedrático de la Universidad Iberoamericana, señalan que la pausa anunciada por Trump podría interpretarse como un periodo para preparar opciones de intervención militar más amplias, dado que el Pentágono mantiene distintas alternativas sobre la mesa.
La tensión también ha permeado otros sectores en Irán, donde el Ministerio de Deportes prohibió la participación de equipos nacionales en países considerados “hostiles” debido a preocupaciones de seguridad. Mientras tanto, las autoridades militares iraníes mantienen su posición firme frente a las amenazas de ataque a sus plantas energéticas, en un escenario donde la comunicación entre las partes sigue siendo opaca y marcada por discrepancias públicas sobre el estado real de las conversaciones.