julio 7, 2026

La Habana, 07 de julio de 2026.- El ministro cubano del Exterior, Bruno Rodríguez, anunció que su gobierno ha enviado una solicitud formal a Naciones Unidas para que tome cartas sobre la creciente agresión estadunidense hacia Cuba y sobre la catastrófica crisis humana que ha desatado. Este 7 de julio está programada una votación en la Asamblea General de la ONU para abrir un debate sobre la campaña de ‘máxima presión’ del gobierno de Donald Trump.

En una conferencia de prensa en La Habana, Rodríguez informó que “el aparato del Departamento de Estado intenta impedir que la Asamblea General aborde ese tema de interés global urgente, utilizando presión, mentiras y amenazas” dirigidas a los estados miembros. Estas declaraciones coinciden con la revelación de un cable diplomático clasificado como ‘SBU’ (delicado, pero no clasificado), obtenido por el reportero de investigación Ken Klippenstein y entregado a The Nation.

El documento muestra que el secretario Mario Rubio ha instruido a las embajadas estadunidenses a presionar a sus naciones huéspedes para afirmar la objeción de EE.UU. a la votación en la ONU y oponerse a un debate en la Asamblea General. El cable contiene ‘temas de conversación’ separados por categorías de países, aconsejando a todos oponerse a la votación del 7 de julio bajo el argumento de que la resolución anual sobre el ‘embargo económico’ ya ofrece al régimen una avenida para evitar la rendición de cuentas y que un nuevo debate sería un desperdicio de recursos.

Las instrucciones detallan estrategias diferenciadas: a los estados miembros fuertemente alineados con EE.UU. se les insta a hacer declaraciones reprobatorias hacia Cuba por su dedicación a una “teoría económica totalmente desacreditada, crasa incompetencia y corrupción masiva”. Por otro lado, a los estados no alineados se les exige “abstenerse de emitir cualquier declaración” en la ONU.

Para los países que tradicionalmente han apoyado a Cuba, el cable emite una advertencia explícita: “Estados Unidos estará escuchando con mucha atención sus declaraciones en el debate y desalentará el uso de temas que pudieran crear fricción en nuestras relaciones bilaterales”. Frente a estas maniobras diplomáticas, La Habana mantiene su petición de que el organismo internacional aborde la situación humanitaria derivada de las políticas estadounidenses.

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