abril 1, 2026
México alcanza 38 % de fraude en venta de pescado y duplica promedio global, según estudio

Vendedores de pescado ofrecen sus productos en el mercado de pescados y mariscos La Viga, en Ciudad de México (México). Imagen de archivo. EFE/ Isaac Esquivel

Ciudad de Mexico, 01 de abril de 2026.- El 38% del pescado que se vende en mercados y restaurantes de México no corresponde a la especie anunciada, según un estudio basado en análisis genéticos de 1,262 muestras recolectadas en varias ciudades del país. Este nivel de sustitución casi duplica el promedio mundial del 20%, lo que significa que en cuatro de cada diez casos el consumidor recibe un producto distinto al que pagó.

El informe, titulado ‘Gato x Liebre: engaño evidente, solución pendiente’ y difundido por la organización Oceana en el marco de la Cuaresma, señala que “el 38 % de los pescados y mariscos analizados correspondían a una especie distinta a la declarada, casi el doble del promedio internacional de 20 %, reconocido en el informe más reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés)”.

Las especies más sustituidas identificadas en el monitoreo, que Oceana realiza desde hace siete años, son el pez vela (100%), el marlín (91%), la lobina (89%), la sierra (82%), el mero (72%), la pierna (69%), el pez loro (68%), la cabrilla (57%) y el huachinango (54%). En el caso específico del huachinango, este fue reemplazado en más de la mitad de los casos con hasta 16 especies distintas comercializadas bajo su nombre, incluyendo al pez lámpara, un organismo de aguas profundas.

Además, el estudio detalla que el marlín fue sustituido en algunas ocasiones por tiburones catalogados como en riesgo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Oceana atribuye esta problemática a la falta de sistemas de trazabilidad en México, lo cual genera que la falta de información sobre el origen pueda llevar a que los consumidores compren especies en peligro sin saberlo.

La organización advierte que esta práctica “se perjudica a las comunidades pesqueras que operan dentro de la legalidad y se amenaza la biodiversidad marina”. Asimismo, la sustitución afecta el bolsillo de los consumidores, mientras que los pescadores enfrentan competencia desleal frente a productos más baratos, muchos de ellos importados, que se venden como especies de mayor valor.

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