Por Redacción
Brooklyn, 19 de marzo de 2026.- Una corte federal en Brooklyn fijó el 8 de marzo de 2027 como fecha para el inicio del juicio contra Rafael Caro Quintero, fundador del extinto Cártel de Guadalajara, quien fue transferido a Estados Unidos en febrero de 2025 junto con otros 28 integrantes del crimen organizado.
La audiencia del 19 de marzo de 2026 fue presidida por el juez Frederic Block, con la participación del fiscal federal Francisco Navarro y la defensa legal de Caro Quintero. El narcotraficante de 73 años enfrenta cargos por secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique ‘Kiki’ Camarena Salazar en 1985, además de narcotráfico, crimen organizado y uso ilegal de armas.
Caro Quintero está recluido bajo Medidas Administrativas Especiales (SAM) en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, lo que incluye 23 horas de aislamiento diario en una celda de 3.3 metros cuadrados. Se descartó la pena de muerte pero podría enfrentar cadena perpetua si es condenado.
La próxima audiencia está programada para el 17 de junio de 2026. Según información de la diligencia, la hora de la próxima comparecencia sería a las 10:00 horas, aunque no se especificó la hora exacta de la audiencia celebrada este jueves.
Existen declaraciones contradictorias entre la defensa y la fiscalía sobre el estado de las negociaciones para un acuerdo de culpabilidad. La defensa ha mencionado conversaciones al respecto, mientras la fiscalía niega que haya oferta formal sobre la mesa.
La defensa alega que Caro Quintero enfrenta serios problemas de salud, aunque no se detallan específicamente en los reportes disponibles. Algunas fuentes de medios mencionan discrepancias en los nombres de los abogados defensores, sin aclarar si se trata de un equipo de defensa o hay diferencia en el reporte.
Este caso representa uno de los procesos judiciales más significativos contra el narcotráfico mexicano en Estados Unidos, dado que el asesinato del agente Camarena en 1985 desencadenó una de las investigaciones más extensas de la DEA y marcó un punto de inflexión en la cooperación bilateral contra el crimen organizado transnacional.