Por Redacción
Buenos Aires, Argentina, 17 de marzo de 2026.- La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner declaró ante la justicia como imputada en la causa de los “Cuadernos de las Coimas”, mientras que el presidente Javier Milei es investigado por un presunto acuerdo de cinco millones de dólares por promover la criptomoneda $Libra, que colapsó estafando a miles de inversores. Kirchner, quien ya tiene una condena de seis años por corrupción, se declaró víctima de persecución política, mientras las pesquisas sobre Milei avanzan en Argentina y Estados Unidos.
La declaración de Kirchner se produjo en el marco de la causa que investiga una extensa red de sobornos durante los gobiernos kirchneristas, conocida por los cuadernos del chofer Óscar Centeno. La exmandataria, junto a otras 87 personas imputadas, enfrenta cargos por asociación ilícita y cohecho. En su defensa, Kirchner reiteró que es objeto de un lawfare o guerra judicial, una postura que ha mantenido en todos los procesos en su contra.
Paralelamente, la justicia indaga al presidente Javier Milei por un presunto contrato con el empresario Mauricio Novelli y el estadounidense Mark Hayden Davis, dueños de la empresa detrás de la criptomoneda $Libra. Según la investigación, existiría un acuerdo por el cual Milei habría recibido cinco millones de dólares a cambio de promocionar el activo digital en sus redes sociales, lo que impulsó su valor antes de un colapso estrepitoso.
La criptomoneda $Libra, presentada por Milei como un proyecto privado para incentivar la economía, se desplomó horas después de que él la publicitara, generando pérdidas masivas entre sus seguidores e inversores. Este caso ha generado causas judiciales tanto en Argentina como en Estados Unidos por estafa y manipulación de mercado, poniendo en jaque la imagen del mandatario como paladín de la lucha contra la corrupción del establishment.
El contexto político argentino se ve así atravesado por investigaciones judiciales de alto impacto que involucran a las dos principales fuerzas políticas del país. Mientras el kirchnerismo denuncia una persecución sistemática, el gobierno de Milei, que llegó al poder con un discurso antisistema y anticorrupción, enfrenta ahora serias acusaciones que contradicen su narrativa y podrían afectar su base de apoyo.