La Habana, 27 de marzo de 2026.- Tras 85 horas de travesía desde Progreso, México, arribó a La Habana el barco Granma 2.0 transportando a 32 internacionalistas y periodistas de 11 países como parte del Convoy Nuestra América. La embarcación llegó con ayuda humanitaria en un contexto marcado por la aguda crisis energética que atraviesa la isla y la llegada paralela de un petrolero ruso sancionado, el Anatoly Kolodkin, con una carga de 740,000 barriles de crudo.
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, recibió a la delegación solidaria que transporta insumos destinados a aliviar las carencias de la población. Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez denunció que Estados Unidos ejerce presión sobre otros países para que corten lazos con las brigadas médicas cubanas, una medida que el gobierno de la isla califica como parte de una estrategia de asfixia económica.
En el ámbito energético, la llegada del buque tanque Anatoly Kolodkin representa un respiro temporal, aunque insuficiente ante la magnitud del desabasto. Expertos como Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, han señalado que la carga de crudo no cubre la demanda total de Cuba, subrayando que la necesidad más crítica del país en este momento es el diésel para la generación eléctrica y el transporte.
La situación en la infraestructura eléctrica se mantiene delicada, con reportes de apagones recurrentes que afectan servicios esenciales. El presidente Miguel Díaz-Canel ha declarado que Cuba está preparada para enfrentar posibles agresiones, aunque mantiene la disposición al diálogo, mientras busca alternativas para estabilizar el suministro de combustible tras la interrupción de envíos tradicionales.
El Convoy Nuestra América, integrado por activistas y organizaciones de diversos continentes, simboliza un esfuerzo de solidaridad internacional frente al bloqueo comercial. La iniciativa busca visibilizar la situación humanitaria en la isla, donde la escasez de recursos ha impactado directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos y en la operatividad de sectores clave como la salud.
Mientras se descargan los suministros traídos desde la península de Yucatán, las autoridades cubanas evalúan la distribución de la ayuda en coordinación con los organismos receptores. Este movimiento ocurre simultáneamente a las tensiones diplomáticas por las sanciones impuestas a los buques que intentan abastecer de hidrocarburos al archipiélago, evidenciando la complejidad del escenario geopolítico en el Caribe.