Barcelona, 11 de abril de 2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que viajará a Barcelona el 18 de abril para asistir a una reunión de gobiernos progresistas. “Voy a ir a Barcelona. El 18 (de abril), la próxima semana”, señaló la mandataria.
Sheinbaum detalló la logística del viaje: “Fui invitada y ayer tomé la decisión de que sí íbamos a ir, o sea el 18 (de abril). En realidad, vamos un día y venimos al otro para poder estar el 18 en Barcelona”. Esta será la primera vez que la jefa del Ejecutivo mexicano visite España tras asumir el poder en octubre de 2024.
A la reunión acudirán también los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Uruguay, Yamandú Orsi; y el anfitrión, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. El encuentro fue una idea original del expresidente de Chile Gabriel Boric (2022-2026).
La visita ocurre en un contexto de distensión en las relaciones bilaterales entre México y España, tras tensiones derivadas de la solicitud de una disculpa por los agravios de la conquista. Ante la falta de respuesta de Madrid a dicha solicitud en su momento, Sheinbaum no invitó al rey Felipe VI a su investidura en 2024, lo que generó una crisis diplomática.
Sin embargo, el mes pasado, el rey Felipe VI reconoció que en la conquista de América hubo “mucho abuso”, gesto que Sheinbaum valoró como un acercamiento. Actualmente, la presidenta mexicana ha invitado al monarca a asistir al Mundial de fútbol que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá del 11 de junio al 19 de julio.
Por otro lado, Pedro Sánchez pidió el 10 de abril de 2026, durante la clausura del I European Pulse Forum en Barcelona, la creación inmediata de un ejército europeo común. “Estamos listos para avanzar hacia un ejército europeo común. No en 10 años, no en dos años, sino ya, mañana mismo”, afirmó Sánchez.
El mandatario español urgió a la Unión Europea a romper su dependencia en materia de seguridad y avanzar hacia una estructura militar conjunta. Sánchez justificó su postura por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus amenazas contra Irán, factores que generan incertidumbre en la alianza transatlántica y en el papel de la OTAN. Además, endureció su postura frente a Israel, proponiendo la suspensión del acuerdo de asociación con la Unión Europea tras la ofensiva en Líbano.