Puerto Leguízamo, 24 de marzo de 2026.- Un accidente aéreo envolvendo un avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) dejó un saldo preliminar de víctimas fatales y heridos en medio de cifras contradictorias entre las autoridades locales y castrenses. El siniestro ocurrió la mañana del lunes 23 de marzo en Puerto Leguízamo, departamento de Putumayo, cuando la aeronave matrícula FAC 1016 se precipitó a tierra poco después de despegar del aeropuerto Caucayá con rumbo a Puerto Asís.
El gobernador del Putumayo, Jhon Gabriel Molina, informó inicialmente que el balance asciende a 34 fallecidos y 70 heridos, de los cuales 48 fueron trasladados al Hospital Militar de Bogotá, 12 al Hospital María Inmaculada en Florencia y 10 permanecen en un dispensario de la Fuerza Aérea en la zona del siniestro. Según el mandatario regional, faltarían por identificar 21 personas de un total estimado de 125 ocupantes a bordo.
Por su parte, el general Carlos Fernando Silva Rueda, comandante de la FAC, confirmó que el accidente se registró a las 9:50 hora local y precisó que la nave transportaba 114 pasajeros y 11 tripulantes, sumando 125 personas. En su reporte preliminar, el oficial militar indicó que 48 heridos han sido rescatados y evacuados a centros asistenciales, sin confirmar oficialmente el número de fallecidos en ese momento, lo que genera una discrepancia con la cifra dada por la gobernación.
La confusión sobre el número total de personas a bordo se profundizó con las declaraciones de Carlos Arbey Claros, secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, quien afirmó que en el avión viajaban 114 efectivos del Ejército y aproximadamente 25 tripulantes de la Fuerza Aeroespacial, lo que elevaría el total a 139 ocupantes. Entre los pasajeros se identificaron miembros del Batallón de Infantería de Selva 49, adscrito a la Brigada 27, aunque algunas fuentes mencionan también la presencia de personal de la Policía.
Testigos presenciales describieron momentos de tensión tras el impacto. Noé Mota, campesino de la zona, relató que sintió una explosión en el aire y observó cómo la aeronave caía cerca de su parcela. La nave se estrelló en una zona de vegetación espesa, donde se incendió y quedó destruida, activando de inmediato un operativo masivo de rescate que incluye un puente aéreo para la evacuación médica de los sobrevivientes hacia la capital.
Ante la tragedia, el presidente Gustavo Petro calificó el hecho como un “accidente horroroso” y atribuyó lo sucedido a la falta de modernización de la flota aérea militar debido a trabas burocráticas. El jefe de Estado ordenó una reunión urgente para aprobar la compra de armamento y equipos necesarios. En contraste, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló que, según información preliminar, la aeronave cumplía con todos los requisitos técnicos y condiciones de aeronavegabilidad al momento del despegue.
La Inspección General de la Fuerza Aérea ha iniciado las investigaciones técnicas para determinar las causas exactas del siniestro, mientras se descarta cualquier tipo de ataque externo. La zona del Putumayo, fronteriza con Ecuador y Perú, es escenario habitual de operaciones militares contra grupos rebeldes y narcocultivos, contexto en el que se desarrollaba la misión de este vuelo.